¿Lo crees?

Triunfar por medio de la verdad requiere conocer hasta dónde crees lo que crees, por qué lo crees, que harás con eso que has creído y qué precio estás dispuesto a pagar para que aquello que crees en cierta medida o de todo corazón, prevalezca.

¡Cristo es la  verdad! La verdad nos acredita, trasciende nuestros más altos pensamientos, debe ser el sello de nuestros criterios y debe fluir primeramente por medio del don que llevamos dentro, ese con el cual proyectamos lo más valioso de nuestro potencial.  


Nuestro don valida la verdad, porque de ella proviene, es su mayor exponente, trabaja desde nuestras entrañas, distingue lo tuyo del resto, extrae lo genuino de lo real, lo definitivo de lo temporal y lo mejor de lo mejor.