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Tres escenarios en la lucha por alcaldía de Santiago

Por: Aquiles Olivo Morel 

La mayoría de la gente en las calles mira con cierta incertidumbre a la figura política que ocupará,  finalmente el Ayuntamiento de Santiago. La especulación se apodera de los juicios del hombre común, interesado en saber cuáles candidatos, finalmente serán asumidos por los partidos para la contienda electoral fijada para el año 2016. 

Varios días después de asumir la Alcaldía de Santiago, por allá por el 2010 el doctor Gilberto Serulle pasó rápidamente a conocerse por las diversas controversias en las cuales se involucrabas, sin importar si le afectaban  o no su imagen de Gobierno de la ciudad. 

Alcanzó esta importante posición fruto de una maniobra "nom santa", donde con las tres fuerzas en pugnas, algunos de sus principales dirigentes locales se bifurcaron en sus concepciones ideológicas históricas, renunciando en consecuencia a la línea política de su máximo organismo. 
    
La polarización entre Serulle y el licenciado José Enrique Sued, quien por igual representaba a una importantísima alianza de varios partidos encabezada por PLD se prolongó hasta el final, arrojando unos resultados sin paternidad política electoral, si se considera que este jamás (el doctor Serulle) pasó a formar parte del PRD hasta nuestros días. 

Por aquel entonces, la fortaleza electoral de Sued se evidenciaba por los sondeos electorales realizados por las más importantes firmas de investigación electoral. 

En el algún momento de aquella campaña los medios de comunicación arremetieron contra su gestión favoreciendo al Doctor Serulle, el cual dio un salto desde el Partido de la Liberación hacia el PRD, huérfano de figuras de su calibre para competir por la Alcaldía más competitiva del país.  
     
Como una coartada del destino mismo el actual síndico, poco innovador en la ocasión, persigue nuevamente arreglársela entre las tres fuerzas políticas principales para reelegirse, algo inaúdito, si se mira su trayectoria política de cara a asumir un compromiso definitivo con unas de estas tres fuerzas. 

Ni lo pudo hacer con  el PLD, cuyo retorno era más que imposible, por la decisión del Comité Político (CP), el cual algunos días después, decidió su expulsión.

Mucho menos lo hizo con el PRD, a decir de los principales dirigentes locales, muy a pesar de la persistencia del presidente de ese partido, el ingeniero Miguel Vargas, para que se juramentara y formara parte de la más vieja organización política del país. Su encrucijada para volver a seducir los electores del PLD radica en la necesidad de esta organización de volver a la Alcaldía, 30 años después de haberlo hecho en aquellas elecciones controversiales de 1990, donde el profesor Bosch la definió como un "matadero electoral".
    
Mis tres escenarios, visto este contexto, son los siguientes: para el licenciado José Enrique Sued la brecha existe en la capacidad de negociación que pudiera abrirse a partir de un diálogo entre el PLD y el PRSC, alíado en cada una de las ocasiones donde la organización morada ha obtenido el triunfo.          Devolverle el favor a esta organización está dentro de las posibilidades de los estrategas del PLD, maduros y con una visión a largo plazo.
    
El PLD, por su parte viene desarrollando un liderazgo emergente, procurando alcanzar esta plaza, tanto el licenciado Monchy Rodríguez como el licenciado Fernando Rosa se abrieron paso con un intenso trabajo desarrollado en el seno del pueblo, ambos aparecen en las encuestas con excelente posicionamiento; si existe en el norte del PLD alcanzar esta alcaldía lo hará con uno de estos dos formidables dirigentes. 
    
Quien tiene menor posibilidad en estos escenarios definitivamente lo es el doctor Serulle, quien va por una reelección con la dificultad de no ser cabeza de ninguna alianza y, con el fardo a cuesta de pretender una continuidad con un mercado electoral complejo. Se trata de un municipio que podría decidir su voto en cuestión de hora, donde el posicionamiento de un candidato se echa por tierra fruto de las alianzas coyunturales de últimos minutos.