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El papa pide ante la ONU la “total prohibición” de las armas nucleares

(Tomado de EFE), Nueva York.- El papa Francisco pidió hoy la “total prohibición” del armamento nuclear y dijo que la “amenaza de destrucción mutua” constituye un “fraude a toda la construcción de Naciones Unidas”, en cuya sede pronunció un discurso.
La existencia de una ética y un derecho basados en esa amenaza harían en la práctica que la ONU pasara a ser las “Naciones unidas por el miedo y la desconfianza”.
El argentino Jorge Mario Bergoglio, primer papa latinoamericano, dijo que la tendencia a la proliferación de armas de destrucción masiva como las nucleares “niega” las afirmaciones contenidas en el preámbulo y el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas.
En la carta se indica que los cimientos de la construcción jurídica internacional son “la paz, la solución pacífica de las controversias y el desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones”.
“Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de No Proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos”, insistió.
El pontífice se refirió al reciente acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, “una región sensible de Asia y Oriente Medio”, del que dijo es “una prueba de la buena voluntad política y del derecho, ejercitados con sinceridad, paciencia y constancia”.
Dice que la guerra contra el narcotráfico se combate “pobremente”
El papa Francisco criticó que la guerra contra el narcotráfico es “asumida y pobremente combatida” y que tiene su “propia dinámica”, en un discurso pronunciado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Aseguró que el narcotráfico es un tipo de conflictividad “no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas”.
“El narcotráfico, por su propia dinámica, va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción”.
Esta, indicó el pontífice, “ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones”.