BANDA REAL #MUJERPERFECTA

La Responsabilidad Social Corporativa no es filantropía

Por:Lic. Matias Almonte 
@JoanMatias

Bien vale aclarar estos dos conceptos, ya que se parecen en cierto sentido, pero que en su esencia guardan diferencias marcadas y su comprensión nos lleva a subir a un nivel superior de eficiencia y compromiso empresarial, así como también a caminar un paso adelante en la visión de como la sociedad se auto-ayuda al tiempo que respeta la naturaleza. 

Para la presente explicación iremos de lo individual a lo comercial, del ente al colectivo. Etimológicamente, la palabra Filantropía proviene de dos términos griegos que se traducen como “amor” o “amigo de” y “hombre”, respectivamente, por lo que filantropía en síntesis se refiere a tener “amor por la humanidad” en una forma constructiva expresada en la ayuda desinteresada a los demás. Aunque el término fue creado alrededor del año 363, la acción como tal trasciende más atrás. 

En cuanto a la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), es un término que, aplicado al ámbito empresarial trata de “una responsabilidad de carácter ético, entendida como la gestión responsable de las organizaciones empresariales. Abarca aquellas responsabilidades que la empresa asume ante la sociedad”, según la definen los expertos de www.Finanzas.com y que es un término creado en 1953, a pocos años de terminada la segunda guerra mundial. 

La misma implica desistir de provocar severos daños ecológicos al medio ambiente como: la lluvia acida, contaminación de ríos, lagos y mares, la contaminación atmosférica, visual y sónica, el calentamiento global, daño a la flora, extinción de las especies, la destrucción de la capa de ozono, entre otros. 

No solo las condiciones materiales, sino también las sociales son las que permitirán una mejor sociedad, que en el modo de producción que vivimos se construye con conciencia, con estímulos no pasajeros, señalando que las buenas prácticas se hacen justamente sobre la base de factores éticos.

En modo alguno la RSC significa “gratis” ni “por amor al arte”, incluso en muchos casos requiere de inversión y cambio de ejecutorias con su consecuente costo, pero conscientes de lo positivo de dichas decisiones para nuestra generación y las venideras. 

Así también existen varios modelos para la eficientizar los procesos y ahorrar recurso, es decir, no malgastar. Una tarea constante es combatir la enorme fuerza de las costumbres heredadas, no solo por “amor a la humanidad”, sino a nosotros mismos y nuestro medio ambiente. Empoderarnos de lo que es la RSC nos lleva a ser más humanos y reflexivos.