BANDA REAL #MUJERPERFECTA

La cultura está “de mala” en Santiago con #PeloFinoRuby

Por: Joseph Caceres

Parecería que hay una conspiración en contra de las entidades educativas y culturales de Santiago, a juzgar por las medias restrictivas que han asumido contra las mismas ciertas autoridades.

Bajo el pretexto de una “re-estructuración” ya vieron como el Ministerio de Cultura desmanteló la Escuela de Música Ñico Lora.

Y el alcalde de la ciudad Abel Martínez desde que llegó a la sindicatura le quitó la subvención que se le daba a la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña, al Ateneo Amante de la Luz, a Casa de Arte y al Club Luz y Progreso.

¡Y vaya usted a ver de qué monto eran esas asignaciones!
Cinco mil pesos mensuales  a la Alianza Cibaeña, que le entregaban desde el 1960, sin que ningún alcalde se lo retirara.

Y el Ateneo Amante de la Luz, con 100 años de historia, recibía 10 mil pesos mensuales.

La queja de Rafael Almánzar, presidente de Casa de Arte, no podía ser más sentida cuando le dijo a la prensa lo siguiente:

“En los primeros cien días de gestión, se eliminaron las subvenciones de las entidades culturales de la ciudad y la cancelación de empleados que daban servicios a esas instituciones. Violentando así la ley 176-07, que faculta a los ayuntamientos a proporcionar el 4% de los fondos del presupuesto a Educación, Género, Cultura, Salud, Deportes y Medio Ambiente”, subrayó Almánzar.

“Entendemos nosotros que retirarles las pírricas subvenciones que recibían estas instituciones de la cultura de la ciudad, fue una falta de visión colectiva que contradice el plan estratégico de la ciudad que plantea una agenda cultural con diversidad y pluralidad de Animación, Educación y protección de la cultura y sus hacedores” enfatizó el gestor cultural.

Lo de siempre. Para algunos, el arte y la cultura es una actividad superflua, innecesaria, de la que se puede prescindir.

Ese comportamiento de Abel Martínez  en contra de la cultura talvez pudiera explicarse en su comportamiento  cuando era presidente de la Cámara de Diputados, que se tomaba la licencia de hacerse hedonistas calendarios, sus flirteos megadivísticos y otras trivialidades que son expresiones de  una cultura de revista y  vodevil, que reniega de las más excelsas manifestaciones del arte.